ANAMNESIS

Primer Puesto en el Concurso literario UMCH 2016

  • Rodrigo M. Freyre Muñoz Estudiante de Administración de la UMCH

Resumen

I
No hay tiempo ni espacio, ni nombres, solo personas y sus almas que se muestran en
sus acciones. Él pudo ser artista del Renacimiento, filósofo grecolatino, revolucionario
social francés, ermitaño contemplativo en busca de Dios o soldado de las guerras
mundiales. Pero ella, ella siempre fue ella.

Administraba fotos, luego de largas investigaciones en la red, las otras eran obtenidas
a escondidas por él mismo. Coleccionaba recuerdos, coleccionaba su felicidad.

Cuatro frases conformaron su primer cruce de palabras. Ella se marchó con una
mochila gigante y él no podía dejar de pensar en aquellos ojos infinitos que acababa
de sentir. La vio de espalda alguna vez y sumó un motivo más para seguirla, sus
caderas. Libidinoso amor, se dijo.

Un misterio es ella. ¿Qué pensará de mí? ¿Sabrá siquiera mi situación? Miradas
cómplices y sensatas fueron muchas veces compartidas entre ellos. De esto se
trataba el juego, pero todo juego tiene un ganador y un perdedor. ¿Y en dónde
quedan las tablas del ajedrez?

Ella sabe que él la ama, él sabe que ella sabe, pero no cuánto sabe, ni cuánto siente.

Dentro de su estrategia entró la idea de escribirle cartas; sin embargo, antes de
realizar aquellas misivas decidió conocer su alma. ¿Cómo hacerlo? Los ojos dicen
mucho pero no suficiente. Pasó más de un año de impaciencia enamorada hasta que
se enteró, sin casualidad, de que ella escribió un cuento. Añoró la esperanza de que
el relato tuviera un mensaje para él.

¡Nerviosismo adolescente! Descubrió un alma bella, una imaginación rebelde y
fantástica, un cariño intenso en busca de ser entregado y bastante de ilusión infantil.
¡La niña de la lámpara azul!

Decidido por la confirmación de sus investigaciones, escribió en un papel sencillo
algunas frases sueltas. Sus mejores talismanes.

II

Su débil engranaje en el pecho, golpeteaba cada vez que la veía. Como un niño
ladrón se escondía para verla pasar. El orgullo vencido, se quiere entregar a los
brazos de aquella chiquilla tan bonita.

Nunca esperó respuesta alguna. El solo hecho de sentirse leído y saber que por un
minúsculo microinstante ella lo ama, es suficiente para sentirse feliz. Le habló de
canciones, de poemas, del réquiem de Mozart, de sus impresiones cuando la vio
por primera vez y leyó su narración, de la simplicidad de la vida, de ser libres. Eso
sí, anónimo.

Nunca se mencionó la palabra amor, aunque es claro que el fundamento del amor
se encuentra en la suma de pequeñas partes y el amor solo es una sumatoria final
consumada.

La vio bailar y tembló, la vio brillar dorada y se sublimó, la vio sonreír más que nunca
y ardió. Quería suponer que no eran casualidades, que todo era para él, pero era
demasiado aventurado y poco razonable.

Un viejo que se le apareció por un retirado camino, al verlo tan meditabundo,
interrumpió su ensimismamiento para preguntarle la causa. Luego de escucharlo, el
anciano invocó a Dionisos y ditirámbicamente entonó una respuesta.

¡Qué extraño y vetusto idioma hablaba! Aun así entendió todo. La anamnesis es la
respuesta. Ella siempre fue ella. Ya antes la había escogido, lo que sentía era la chispa
de un recuerdo.

Contento por su griego redescubrimiento, se animó a enfrentarla.

La encontró con otro él. Inmediatamente se sintió desbordado y aunque notaba
que solo era su perro guardián, padeció al pensar que ella lo ponía de escudo para
alejarlo.

–¿Por qué caminas con él si sabes que tu corto paso es mi aire? Tan gratuita fuiste para
regalarme demasiadas sonrisas, y ahora no me dejas pagarte –se dice–. Los vistazos
ahora son cuchilladas.

III

Caminaba y musitaba:
Silencio ensordecedor
caricia áspera
retumba el murmullo
susurra el murmullo

Amatista plástica
barca a la mar
conoces mi secreto
dibujaste mi secreto…

Era imposible culparla por sus depresiones, él ya no quiere errar siguiendo a alguien
parecida a mitad de la noche. Irá a la guerra. Se inmolará en sus palabras, en sus
labios. Le hablará.

Cuesta tanto armarse de valor para asaltar a una muchacha en flor. Día tras día
deambuló, intentando abordar a la ternura hecha mujer, pero para mañana parecía
siempre mejor. Mentirosas esperanzas de los cobardes.

Fascinado la observaba en sus movimientos y maneras. Conocía sus rutinas, sus
amigas, sus gustos y lugares: es un loco obsesionado. Y es que el amor vuelve locas a
las gentes, es autohipnosis, es la expresión máxima de la voluntad, es vivir. Nietzsche,
vino hasta mí:

Siempre hay un poco de locura en el amor,
pero siempre hay también un poco de razón en la locura.

IV

Un día se atrevió.
Ella andaba en su carruaje, o a caballo, o quizás era una bicicleta, quién sabe.
–Hola –dijo él–. Dijeron sus labios.
–Te amo –dijo su pupila.
–Hola… –y él no pudo descifrar qué simbolizaba, tal vez nada.
La escena se volvió a repetir, solo un corto cruce de palabras, y un casi adiós de
media vuelta, sin verse a la cara.

“Ella es tímida o no me quiere” –intuyó. Nunca sabremos qué pensó ella.

Repetimos. Ella es un misterio, ella siempre será ella y siempre lo fue.

Él se marchó rápidamente, feliz por habérsele aparecido un momento en su vida y
triste por saber que no llevó a nada.

El tiempo sin tiempo pasó, y suponer ilusiones está demás. Pero ella espera
intensamente, pese a que no lo parezca, una carta, y él, una respuesta o señal.

Ella es orgullosa y prudente, no cederá. Él fue alumno de un viejo filósofo milesio y
solo amará a distancia. No hay medicina para sacarlos de aquel estado anímico. Se
extrañan mutuamente ¿Qué es?

V

Una noche soñó con ella. La amó. Su cuello de Afrodita fue conquistado a besos, y
entre las lunas, hizo verano en su mejilla.

Despertó y las estrellas de la madrugada estaban en su lugar de siempre.

Cogió la vieja y triste guitarra al lado de su cama y llovió una antigua canción de Sui
Generis:

Quizás porque no soy de la nobleza
Puedo nombrarte mi reina y princesa
Y darte coronas de papel de cigarrillos
Quizás porque soy un mal negociante
No pido nada a cambio de darte
Lo poco que tengo, mi vida y mis sueños
Quizás porque no soy un buen soldado
Dejo que ataques de frente y costado
Cuando discutimos de nuestros proyectos
Quizás porque no soy nada de eso
Es que hoy estás aquí en mi lecho.

Solo fue una fantasía de su vigilia. Amar y vivir es vigilia.

 

 

 

 

 

Publicado
26-12-2016
Cómo citar
Freyre Muñoz, R. (2016). ANAMNESIS. Revista EDUCA UMCH, 8, 160-164. https://doi.org/10.35756/educaumch.v8i0.46
Sección
Artículos
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