Un cordial y fraterno saludo con motivo de la celebración, el 6 de junio, de nuestra fiesta institucional. Hago extensivo este saludo a toda la comunidad universitaria: estudiantes, docentes, personal administrativo y de servicio, graduados, grupos de interés y amigos de la Universidad Marcelino Champagnat.

Tiempos difíciles son los que vivimos, tiempos para fortalecer los cuerpos y las almas, pero -como dice el proverbio- ningún mar en calma forjó experto marinero. 

Muchos de nosotros echaremos de menos la vida cotidiana de nuestra casa de estudios y las celebraciones propias de estas fechas. Sin embargo, y por ahora, no será posible reunirnos físicamente.

Esto nos lleva a recordar que lo que nos une, lo que hoy compartimos como comunidad universitaria son el conocimiento, la amistad y los sueños comunes de futuro.

El conocimiento nos permite pensar correctamente, “pensar bien” y la amistad nos impulsa a la empatía y la colaboración, a “sentir bien”. Ambos son necesarios y ambos se complementan.  El amor es la única emoción que mejora nuestro conocimiento, señala Humberto Maturana.

Pero son los sueños y los proyectos colectivos de futuro, los que ponen alas y dan impulso a nuestro esfuerzo, nos llevan al “hacer bien”.

Está claro que después del COVID19, pocas cosas volverán a ser igual en nuestras vidas; viviremos en un nuevo escenario; de hecho, caminamos hacia una nueva normalidad.  Esta nueva normalidad no tiene por qué ser peor que el presente o el pasado vivido, sino todo lo contario. El futuro será tan bueno como nosotros hagamos de él. El mañana tendrá tus ojos, es el título de un librito. El mañana será lo que nosotros logremos hacer de él.

Por eso les invito a cada uno de ustedes a ponerse en contacto con sus sueños más profundos y valiosos. La pregunta imprescindible que debemos formularnos no es tanto qué vamos a hacer mañana cuando la pandemia finalice, sino qué tenemos que hacer hoy para que el mañana que soñamos se haga realidad.

Todos esperamos que las cosas cambien, pero no cambiarán a menos que entre todos las cambiemos.  Nunca se puede saber qué resultados tendrán nuestras acciones y nuestros esfuerzos, pero si tú y yo no hacemos nada, no habrá ningún resultado, señalaba Gandhi.

Cómo sea el mundo en el 2021 o 2031 dependerá, en gran parte, de las decisiones y las acciones que tomemos en 2020. Si bien la tecnología nos ofrece muchas soluciones, es en la gente –y en especial en los jóvenes– donde está la esperanza del cambio.

Esto nos lleva a preguntarnos por aquello que nos motiva a hacer lo que hacemos, concretamente a estudiar y a enseñar, ambas cosas siempre. La motivación nace desde adentro y desde abajo; desde el corazón y desde la raíz. Definitivamente, quien tiene un por qué, siempre encuentra un cómo y un cuándo.

Quiero concluir este saludo evocando una presentación titulada Fortaleza y ternura. Su mensaje nos anima a unirnos para lograr que renazcan la vida y la ilusión. Todos estamos necesitados de acogida y apoyo, pero debemos ser -al mismo tiempo- soporte y ayuda para los demás.
A nombre del Consejo Universitario, un fraterno abrazo.

Hno. Pablo González Franco 
Rector

Publicado: 30-06-2020

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