Cultura
de paz, civismo y derechos humanos: una asignatura pendiente en los programas
curriculares
Culture of peace, citizenship, and human
rights: an unfinished task in curricular programs
Universidad
de Los Andes, Mérida, Venezuela.
Recibido: 6 de septiembre
2024
Evaluado: 19 de
febrero 2025
DOI: https://doi.org/10.35756/educaumch.202526.328
Como citar
Morales, J. A. (2025). Cultura de paz, civismo y derechos humanos: una asignatura pendiente en los programas curriculares. Revista EDUCA UMCH, (26), 144-157. https://doi.org/10.35756/educaumch.202526.328
Resumen
El estudio tuvo como objetivo analizar
las categorías de cultura de paz, civismo y derechos humanos en el marco de la
formación ciudadana en contextos educativos. Se desarrolló una investigación
documental de enfoque cualitativo, sustentada en una perspectiva hermenéutica,
cuyas unidades de análisis estuvieron conformadas por literatura académica,
textos normativos y artículos especializados sobre educación en valores y
ciudadanía global. La información se examinó mediante análisis de contenido
(Bardin, 2002), lo que permitió delimitar tres ejes interpretativos:
convivencia ética, responsabilidad cívica y educación en derechos humanos. Los
hallazgos sugieren que la incorporación articulada de estos enfoques en los
programas curriculares contribuye al fortalecimiento de la conciencia
ciudadana, al desarrollo de competencias para la resolución pacífica de
conflictos y a la promoción de prácticas orientadas a la inclusión social. Se
concluye que la institucionalización curricular de la cultura de paz, el
civismo y los derechos humanos constituye un componente relevante para
consolidar una convivencia democrática sostenida, basada en el diálogo
intercultural, la corresponsabilidad y el respeto a la dignidad humana.
Palabras clave: cultura
de paz, educación ciudadana, derechos humanos, convivencia democrática, ética
cívica.
Abstract
This study aimed to analyze the categories of culture of peace,
citizenship, and human rights within the framework of civic education in
educational contexts. A qualitative documentary research design was conducted,
supported by a hermeneutic perspective. The units of analysis consisted of
academic literature, normative texts, and specialized articles addressing
values education and global citizenship. Data were examined through content
analysis (Bardin, 2002), which allowed the identification of three interpretive
axes: ethical coexistence, civic responsibility, and human rights education.
The findings suggest that the articulated integration of these approaches into
curricular programs contributes to strengthening civic awareness, fostering
competencies for the peaceful resolution of conflicts, and promoting practices
oriented toward social inclusion. It is concluded that the curricular
institutionalization of a culture of peace, citizenship, and human rights
represents a relevant component for consolidating sustained democratic
coexistence, grounded in intercultural dialogue, shared responsibility, and
respect for human dignity.
Keywords: civic virtues, human interdependence, effective
social inclusion, reciprocal recognition, moral integrity.
Introducción
El mundo atraviesa una etapa marcada por desafíos
globales interconectados que exigen ampliar la capacidad de comprender la
complejidad de las transformaciones contemporáneas y fortalecer las respuestas
colectivas. En este contexto, la humanidad enfrenta el desafío de renovar la
solidaridad, fortalecer la cooperación y promover un futuro más sostenible y
pacífico. Ello exige asumir una responsabilidad compartida orientada a la
protección de los derechos humanos y a la construcción de sociedades más justas
e inclusivas (Naciones Unidas, 2021).
Este desafío constituye una invitación al buen
vivir, en la medida en que orienta la mirada hacia la paz, entendida no como un
estado definitivo, sino como un proceso en constante construcción. En ese
sentido, la paz se configura como una alternativa esperanzadora que convoca al
esfuerzo sostenido, al fortalecimiento de actitudes éticas, a la búsqueda de
soluciones consensuadas y a la determinación para afrontar los conflictos con
madurez, desde una postura crítico-reflexiva. Todo ello implica, asimismo,
renovar la capacidad de discernimiento sobre lo que resulta
más conveniente y revitalizar los vínculos humanos necesarios para una
convivencia armónica.
Según Morín y Delgado (2017), transitar hacia una
sociedad orientada a la armonía que promueve la praxis del pacifismo requiere
reorientar las intencionalidades de la educación hacia propósitos colectivos,
favoreciendo aprendizajes significativos basados en reglas compartidas de
convivencia. Estas pautas, como expresiones de convivialidad, contribuyen a
reducir la exclusión y a fortalecer valores vinculados al proceder virtuoso. De
este modo, se hace necesario impulsar imperativos éticos como superar viejos
desencuentros, reconocer la condición planetaria común, disminuir el
individualismo y asumir como práctica permanente el acogimiento del otro,
reconociéndolo en toda su complejidad.
Alcanzar estos propósitos demanda formar sujetos con
pensamiento crítico, capaces de enfrentar fenómenos como la xenofobia, la
discriminación y la exclusión, favoreciendo la emergencia de una ética del
cuidado. En esta perspectiva, cobra relevancia la organización social en torno
a principios cívicos orientados al afrontamiento de situaciones controversiales
mediante la participación sinérgica, la unificación de esfuerzos y el trabajo
cooperativo (Sandoval, 2023). Este enfoque se articula, además, con el
ejercicio de la disciplina democrática como eje dinamizador de la convivencia,
al priorizar el bienestar colectivo por encima de condicionamientos
irracionales.
En ese marco, lo planteado debe comprenderse como
resultado de un proceso formativo orientado a la resolución constructiva de
conflictos, en el cual la participación activa de cada sujeto se convierta en
una experiencia valiosa que fortalezca la praxis del acuerdo y el compromiso
ciudadano con la creación de entornos saludables, pacíficos y amistosos
(Galtung, 2009; García, 2000). Desde el ámbito institucional, ello representa
una oportunidad para superar intereses dispersos e individualistas y consolidar
la inclusión social efectiva como principio catalizador de la cohesión humana
(Berlín, 2022).
Finalmente, en concordancia con Camps y Giner
(2014), la construcción de una convivencia social más pacífica requiere
fortalecer las actitudes y responsabilidades cívicas orientadas al respeto, la
participación y la consideración de los demás. Desde esta perspectiva, el
civismo constituye un componente fundamental de la vida pública, en tanto
favorece relaciones sociales basadas en la responsabilidad, la cooperación y el
compromiso con el bien común. En este contexto, la presente investigación se
propuso integrar los constructos cultura de paz, civismo y derechos humanos,
asumiéndolos como una asignatura pendiente dentro de los contenidos
curriculares impartidos en los distintos niveles formativos.
Método
La investigación se desarrolló bajo un enfoque
cualitativo, con un diseño documental y una orientación
hermenéutico-interpretativa, orientada a comprender críticamente los
fundamentos teóricos y axiológicos asociados a la cultura de paz, el civismo y
los derechos humanos en el ámbito educativo. Este enfoque permitió interpretar
los significados y sentidos presentes en los discursos académicos y normativos,
considerando sus implicaciones formativas en la construcción de ciudadanía
democrática.
El corpus documental estuvo conformado por libros,
artículos científicos y documentos institucionales publicados entre 1998 y
2024, seleccionados mediante criterios de pertinencia temática y relevancia
conceptual. La identificación de las fuentes se realizó a partir de la revisión
de literatura especializada disponible en bases de datos académicas y
repositorios reconocidos, tales como Scopus, SciELO y Redalyc, así como de
documentos oficiales de organismos internacionales, particularmente la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) y las Naciones Unidas (ONU). Los criterios de inclusión consideraron:
(a) publicaciones vinculadas explícitamente con educación en valores,
ciudadanía, paz, civismo y derechos humanos; (b) consistencia teórica y
argumentativa; (c) procedencia verificable y académicamente validada; y (d)
potencial de aporte a la comprensión de los constructos analizados. Se
excluyeron fuentes sin respaldo institucional, documentos de divulgación no
científica y materiales carentes de trazabilidad bibliográfica.
El corpus documental estuvo conformado por libros,
artículos científicos y documentos institucionales publicados entre 1998 y
2024, seleccionados mediante un criterio de pertinencia temática y relevancia
conceptual. La identificación de fuentes se realizó a partir de la revisión de
literatura especializada disponible en bases de datos académicas y repositorios
reconocidos, tales como Scopus, SciELO, Redalyc, así como documentos oficiales
de organismos internacionales (UNESCO, y ONU). Los criterios de inclusión
consideraron: (a) publicaciones vinculadas explícitamente con educación en
valores, ciudadanía, paz, civismo y derechos humanos; (b) consistencia teórica
y argumentativa; (c) procedencia verificable y académicamente validada; y (d)
potencial de aporte a la comprensión de los constructos analizados. Se
excluyeron fuentes sin respaldo institucional, documentos de divulgación no
científica y materiales carentes de trazabilidad bibliográfica.
Como técnica de procesamiento se utilizó el análisis
de contenido cualitativo, basado en el enfoque propuesto por Bardin (2002), el
cual permitió organizar, codificar e interpretar la información mediante un
proceso sistemático. El análisis se desarrolló en tres fases: (1) preanálisis,
orientado a la revisión, depuración y delimitación del corpus; (2) exploración
del material, mediante lectura analítica, codificación temática y agrupación de
unidades de sentido; y (3) tratamiento e interpretación, integrando los
hallazgos a través de una síntesis interpretativa de carácter hermenéutico.
Como resultado, se consolidaron categorías de análisis vinculadas a convivencia
ética, responsabilidad cívica, educación en derechos humanos e inclusión social
efectiva, las cuales funcionaron como ejes interpretativos para examinar la
presencia, alcance y proyección curricular de los constructos abordados.
Con el fin de fortalecer la validez interpretativa,
las categorías emergentes fueron contrastadas con aportes teóricos de
referencia en los campos de la educación, la filosofía política y los estudios
sobre paz y ciudadanía (Morín & Delgado, 2017; Galtung, 2003, 2009; Camps
& Giner, 2014; Ferrajoli, 2016), procurando mantener la consistencia
interna entre los argumentos analizados y su fundamentación conceptual.
Asimismo, se resguardaron los principios de integridad académica, asegurando la
correcta atribución y citación de las fuentes utilizadas, en concordancia con
los estándares de ética en la producción científica.
Resultados
El
análisis documental permitió organizar los hallazgos en cuatro categorías
interpretativas centrales (C1–C4), las cuales articulan la cultura de paz, el
civismo y los derechos humanos como componentes interdependientes en la
formación ciudadana. Estas categorías emergieron del proceso de codificación y
síntesis hermenéutica del corpus, evidenciando la necesidad de una integración
sistemática de dichos constructos en el currículo.
La
convivencia ética se entiende como la capacidad de vivir con otros desde
principios normativos y valores compartidos, promoviendo el reconocimiento de
la dignidad humana, el respeto a la diversidad y el compromiso con relaciones
sociales cooperativas. Esta categoría destaca que la convivencia no es un
resultado espontáneo, sino una construcción educativa sostenida.
Evidencia
del corpus.
Los
documentos revisados coinciden en que la cultura de paz requiere fortalecer
disposiciones éticas orientadas al entendimiento, la reciprocidad y el diálogo
como condiciones para la convivencia y la cohesión social. Asimismo, se
enfatiza que el aprendizaje de la convivencia demanda promover la ética del
cuidado, la empatía y la cooperación como prácticas formativas orientadas a
reconocer la interdependencia humana y enfrentar situaciones de exclusión y
discriminación (Morín & Delgado, 2017; Galtung, 2003; UNESCO, 2023).
Implicación
curricular.
El
currículo debe incluir experiencias pedagógicas explícitas y sostenidas (debate
ético, mediación escolar, aprendizaje cooperativo y análisis de dilemas
morales) que desarrollen competencias convivenciales y reduzcan la
naturalización de la violencia en la vida cotidiana escolar. La convivencia
ética no debe limitarse a un eje transversal declarativo, sino expresarse en
objetivos, contenidos y estrategias evaluables.
C2. Cultura de paz como proceso formativo
La
cultura de paz se conceptualiza como un proceso socioeducativo orientado a
prevenir la violencia, gestionar conflictos de manera constructiva y promover
la justicia social y la inclusión. Se afirma como un marco pedagógico que
implica pensamiento crítico, capacidad deliberativa y responsabilidad
colectiva.
Evidencia
del corpus.
El corpus
analizado sostiene que la paz no equivale a ausencia de conflictos, sino a la
consolidación de condiciones de diálogo, negociación y resolución no violenta.
Se identifica la relevancia del enfoque de transformación de conflictos, que
reconoce dimensiones estructurales y culturales de la violencia y propone rutas
educativas para afrontar tensiones sociales mediante el acuerdo y la cooperación
(Galtung 2003; Calderón, 2009; Barragán et al., 2020).
Implicación
curricular.
La
cultura de paz requiere integrarse en el diseño curricular mediante proyectos
institucionales de convivencia democrática, estrategias de resolución pacífica
de conflictos y formación docente en mediación y comunicación no violenta.
Además, su incorporación debe expresarse en criterios de evaluación actitudinal
y ciudadana, articulados con la gestión escolar y la participación estudiantil.
C3. Responsabilidad cívica y ciudadanía democrática
La
responsabilidad cívica se define como el conjunto de disposiciones, valores y
prácticas que orientan al sujeto hacia la participación consciente en la vida
pública, el cumplimiento de normas comunes y el compromiso con el bien común.
Esta categoría pone en evidencia que el civismo constituye una condición
estructurante de la democracia.
Evidencia
del corpus.
Los
textos revisados destacan que el civismo se vincula a la conciencia crítica, la
corresponsabilidad y la participación deliberativa en los asuntos colectivos.
Se subraya que la ciudadanía democrática supone el desarrollo de virtudes
cívicas como respeto, solidaridad, cooperación y responsabilidad, las cuales
permiten fortalecer el tejido social, reducir el individualismo y promover
acuerdos comunitarios sostenibles (Savater, 2000; Camps & Giner, 2014;
Bobbio, 2007; Bernhard, 2024).
Implicación
curricular.
Se
requiere fortalecer la educación ciudadana mediante metodologías activas
(aprendizaje-servicio, proyectos comunitarios, asambleas escolares,
participación en normas de convivencia) que articulen la formación ética con la
práctica cívica. El civismo debe incorporarse como competencia explícita con
indicadores observables y progresivos por nivel educativo.
C4. Educación en derechos humanos e inclusión social efectiva
La
educación en derechos humanos se entiende como un proceso pedagógico orientado
a formar sujetos conscientes de sus derechos y deberes, capaces de actuar en
defensa de la dignidad humana, la igualdad y la justicia. Esta categoría
destaca que los derechos humanos constituyen un marco normativo esencial para
prevenir vulneraciones, exclusión y violencia estructural.
Evidencia
del corpus.
Los hallazgos evidencian que la enseñanza de derechos
humanos permite fortalecer el empoderamiento ciudadano y la democratización
cultural, al promover conocimiento crítico del orden jurídico, reconocimiento
del otro y responsabilidad ética. Se enfatiza que su enfoque educativo debe
trascender la teoría y vincularse con prácticas de respeto, equidad y
protección de la integridad humana en contextos escolares y comunitarios (Ferrajoli, 2016;
Rodríguez, 2009; UNESCO, 2023).
Implicación
curricular.
La
inclusión efectiva exige que los derechos humanos se incorporen en contenidos, metodologías
y evaluación, mediante el análisis de casos, comprensión crítica de normas,
promoción de igualdad de oportunidades y prevención de toda forma de
discriminación. Asimismo, se recomienda transversalizar el enfoque en todas las
áreas, pero con evidencias curriculares verificables (sesiones, rúbricas,
productos y participación comunitaria).
En conjunto, los resultados confirman que cultura de paz, civismo y
derechos humanos constituyen ejes complementarios que solo adquieren
efectividad formativa cuando se integran de manera sistemática en el currículo.
La evidencia revisada sostiene que su impacto educativo depende de su
traducción en competencias, estrategias pedagógicas, participación democrática
y prácticas institucionales sostenibles, evitando su reducción a formulaciones
normativas sin desarrollo didáctico.
Discusión
Los
resultados del estudio confirman que la cultura de paz, el civismo y los
derechos humanos constituyen ejes formativos interdependientes cuya
incorporación curricular exige superar el tratamiento declarativo o transversal
superficial, para consolidarse como componentes estructurales del diseño
educativo y de la gestión institucional. En conjunto, las categorías identificadas
(C1–C4) evidencian que la formación ciudadana no puede reducirse a contenidos
normativos, sino que demanda prácticas pedagógicas sistemáticas, experiencias
formativas contextualizadas y modelos de convivencia sostenidos en competencias
éticas y socioemocionales, coherentes con los desafíos contemporáneos de
cohesión social y reconciliación.
En primer lugar, la categoría C1 (convivencia ética) revela que
los sistemas educativos requieren fortalecer la dimensión axiológica como
condición previa para la convivencia democrática. Este hallazgo coincide con
los enfoques que plantean que la paz no se produce únicamente por ausencia de
violencia directa, sino por la construcción educativa de disposiciones éticas
orientadas al reconocimiento del otro, la cooperación y la responsabilidad
social. En este sentido, la convivencia ética se consolida como una competencia
compleja que integra autoconciencia moral, empatía, escucha activa y regulación
del conflicto, elementos que deben ser enseñados progresivamente y evaluados
mediante desempeños observables. Por ello, la discusión sugiere que la escuela
debe dejar de concebir la convivencia como resultado espontáneo del orden
institucional, y asumirla como un aprendizaje intencional, susceptible de ser
desarrollado mediante metodologías activas, deliberativas y reflexivas, en
coherencia con la educación para la ciudadanía global y la ética del cuidado.
En segundo lugar, la categoría C2 (cultura de paz como proceso
formativo) reafirma que la cultura de paz es una construcción pedagógica,
social e institucional que implica tanto transformación de prácticas como
renovación del currículo. Los resultados muestran que el enfoque educativo de
la paz exige reconocer el carácter estructural y cultural de la violencia, así
como la necesidad de estrategias orientadas a la prevención, la mediación y la
resolución no violenta de conflictos. En línea con los aportes contemporáneos
sobre transformación de conflictos, se ratifica que la cultura de paz no debe
abordarse como un conjunto de mensajes morales o campañas escolares aisladas,
sino como un enfoque que se traduce en política curricular, dispositivos
didácticos y prácticas institucionales con continuidad. Desde esta perspectiva,
el estudio refuerza la idea de que la paz escolar se aprende a través de
experiencias guiadas de negociación, cooperación y diálogo intercultural, lo
que exige una docencia formada en competencias socioeducativas, liderazgo
pedagógico y gestión emocional.
En tercer lugar, la categoría C3
(responsabilidad cívica y ciudadanía democrática) evidencia que el
civismo no se limita a la obediencia de normas ni al cumplimiento
disciplinario, sino que se asocia con la participación crítica, el sentido del
bien común y la corresponsabilidad. Este resultado se alinea con enfoques que
sostienen que la ciudadanía democrática se fortalece cuando los estudiantes
viven experiencias reales de participación, deliberación y toma de decisiones,
bajo condiciones institucionales que promuevan autonomía y justicia educativa.
En consecuencia, se destaca que formar responsabilidad cívica implica enseñar a
los estudiantes a ejercer derechos, asumir deberes, dialogar con el disenso y
participar en la construcción de acuerdos. Por tanto, la discusión plantea que
el civismo debe traducirse en prácticas concretas, tales como proyectos
comunitarios, aprendizaje-servicio, asambleas estudiantiles y participación en
normas de convivencia, evitando enfoques meramente normativos que no generan
apropiación social de los valores democráticos.
En cuarto lugar, la categoría C4 (educación en derechos humanos e
inclusión social efectiva) confirma que los derechos humanos constituyen un
marco formativo indispensable para prevenir discriminación, exclusión y
prácticas escolares que normalizan la desigualdad. La evidencia del corpus
señala que educar en derechos humanos implica desarrollar capacidades para
reconocer la dignidad humana, ejercer ciudadanía activa y comprender el sentido
normativo de la justicia. En consecuencia, el estudio reafirma que los derechos
humanos no deben enseñarse únicamente como contenidos jurídicos, sino como
prácticas escolares orientadas a garantizar equidad, inclusión y trato
respetuoso. En términos curriculares, esto demanda estrategias didácticas
basadas en casos, análisis crítico de situaciones de vulneración, resolución de
dilemas éticos y construcción de entornos seguros. Por ello, se sostiene que la
inclusión efectiva no se alcanza con discursos institucionales, sino con
transformaciones concretas en el currículo, la evaluación y la gestión escolar.
De manera integrada, el estudio aporta evidencia de que la cultura de
paz, el civismo y los derechos humanos deben articularse como un sistema
pedagógico coherente, y no como temáticas fragmentadas o circunstanciales.
En términos educativos, esto implica reconocer que la formación ciudadana
requiere continuidad longitudinal, progresión por ciclos, evaluación formativa
e institucionalización de prácticas democráticas dentro de la vida escolar. Un
hallazgo relevante es que la efectividad de estos enfoques depende de su
operacionalización: es decir, de su transformación en competencias,
indicadores, actividades, recursos pedagógicos y evidencias verificables. En
este marco, la discusión sostiene que la principal limitación de los programas
curriculares tradicionales radica en su tendencia a declarar valores sin
establecer mecanismos reales para enseñarlos, practicarlos y evaluarlos en
contextos escolares.
Finalmente, desde una perspectiva de calidad educativa e impacto social,
se enfatiza que el currículo orientado a cultura de paz y ciudadanía debe
responder a demandas contemporáneas de sociedades marcadas por polarización,
violencia simbólica y crisis de convivencia. Por tanto, los hallazgos sugieren
que avanzar hacia una educación democrática requiere fortalecer: (a) el enfoque
institucional de convivencia, (b) la formación docente en mediación y
ciudadanía, (c) el diseño curricular basado en competencias ciudadanas, y (d)
la evaluación auténtica de valores y participación. En suma, la discusión
concluye que la cultura de paz, el civismo y los derechos humanos constituyen
no solo contenidos pendientes, sino condiciones estructurales para construir
comunidades educativas justas, inclusivas y socialmente sostenibles.
Conclusiones
El
estudio concluye que la cultura de paz, el civismo y los derechos
humanos constituyen dimensiones formativas esenciales para consolidar la
convivencia democrática y la cohesión social en los sistemas educativos
contemporáneos. A partir del análisis documental hermenéutico, se identificaron
categorías clave vinculadas con la convivencia ética, la responsabilidad
cívica, la educación en derechos humanos y la inclusión social efectiva, las
cuales evidencian que estos enfoques continúan siendo una tarea pendiente en
los programas curriculares cuando se limitan a declaraciones normativas o a
tratamientos transversales superficiales. Los hallazgos muestran que su
incorporación sistemática fortalece la conciencia ciudadana, favorece la resolución
pacífica de conflictos y promueve prácticas educativas más equitativas e
inclusivas. En consecuencia, se recomienda transitar hacia modelos curriculares
orientados por competencias ciudadanas, con estrategias pedagógicas
deliberativas, experienciales e interculturales, que articulen coherentemente
la formación ética con y cívica con el ejercicio práctico de derechos. Se
concluye que solo mediante un enfoque curricular integral, sostenido y
evaluable será posible formar ciudadanos críticos, solidarios y comprometidos
con el bien común, contribuyendo a la construcción de sociedades más justas y
democráticas.
Contribución de autoría
Jesús Alfredo Morales Carrero (JAMC):
conceptualización, investigación, metodología, análisis formal, curación de
datos, redacción—borrador original, redacción—revisión y edición, visualización.
Conflicto de intereses
El autor
declara no tener conflictos de intereses que puedan haber influido en el
desarrollo, los resultados o la interpretación de la presente investigación.
Responsabilidad ética y legal
La
investigación se desarrolló respetando los principios éticos y las
disposiciones legales vigentes aplicables al manejo y uso de la información conforme
a las buenas prácticas de investigación y a las directrices de la revista.
Declaración sobre el uso de LLM (Large
Language Model)
En la
elaboración del manuscrito no se utilizó ningún modelo de lenguaje de gran
escala ni herramientas de inteligencia artificial generativa (ChatGPT u otros).
Financiamiento
La
investigación fue financiada íntegramente con recursos propios del autor.
Correspondencia
Jesús
Alfredo Morales Carrero: lectoescrituraula@gmail.com
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Trayectoria
Académica
Jesús Alfredo Morales Carrero
Licenciado en Educación y
Politólogo (U.L.A). Magister en Educación mención Orientación Educativa
(U.P.E.L) y Magister en Educación mención Lectura y Escritura (U.L.A). Doctor
en Antropología (U.L.A). Árbitro nacional e internacional en las áreas de educación,
orientación y psicología general. Docente de Psicología General y Orientación
Educativa, (U.L.A). Investigador Emérito reconocido por el Programa de Estímulo
a la Investigación (P.E.I).