Estrategias cognitivo-interpretativas y desarrollo del pensamiento crítico en estudiantes de posgrado de una universidad pública de Lima

Cognitive-interpretive strategies and the development of critical thinking in graduate students at a public university in Lima

 

Cecilia Arbieto Cortez

Correspondencia:Cecilia.arbieto@unmsm.edu.pe

https://orcid.org/0000-0003-4855-4531

Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú.

 
Recibido: 14 de noviembre 2024 

Evaluado: 30 de diciembre 2024

Aceptado: 28 de febrero 2025

 

DOI: https://doi.org/10.35756/educaumch.202526.346

 

Como citar

Arbieto, C. (2025). Estrategias cognitivo-interpretativas y desarrollo del pensamiento crítico en estudiantes de posgrado de una universidad pública de Lima.  Revista EDUCA UMCH, 7-32. https://doi.org/10.35756/educaumch.202526.346

 

© Los autores.  Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC - BY 4.0).

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Resumen

El objetivo de esta investigación fue diseñar una propuesta pedagógica para fortalecer el pensamiento crítico en maestrandos del tercer ciclo de la especialidad de Docencia Universitaria de una universidad pública de Lima. El estudio surgió de la necesidad de promover actividades que consoliden las competencias vinculadas a este tipo de pensamiento en los estudiantes. Metodológicamente, se desarrolló en el paradigma sociocrítico, con enfoque proyectivo y diseño holístico, orientado a impulsar la reflexión y la acción en 114 participantes, seleccionados mediante muestreo probabilístico. En la fase diagnóstica se aplicó un cuestionario, validado por juicio de expertos, compuesto por 42 ítems organizados en 10 dimensiones, para evaluar competencias asociadas al pensamiento crítico. Los resultados evidenciaron que los estudiantes presentan fortalezas en habilidades como la lectura crítica y la interpretación de contenidos; no obstante, también se identificaron brechas y oportunidades de mejora para potenciar procesos cognitivos de mayor complejidad. En conclusión, la propuesta planteada, sustentada en el diagnóstico realizado, podría contribuir a fortalecer competencias existentes y a desarrollar otras nuevas, favoreciendo la autonomía, el pensamiento crítico y la reflexión frente a la información y el conocimiento disponibles.

Palabras clave: propuesta pedagógica, pensamiento crítico, competencias, reflexión.

Summary

The objective of this research was to design a pedagogical proposal to strengthen critical thinking among third-cycle master’s students specializing in University Teaching at a public university in Lima. The study emerged from the need to promote activities that consolidate the competencies associated with this type of thinking in students. Methodologically, it was developed within the socio-critical paradigm, using a projective approach and a holistic design, aimed at encouraging reflection and action among 114 participants selected through probabilistic sampling. During the diagnostic phase, a questionnaire validated by expert judgment was administered, consisting of 42 items organized into 10 dimensions to assess competencies related to critical thinking. The results showed that students demonstrate strengths in skills such as critical reading and content interpretation; however, gaps and opportunities for improvement were also identified in order to enhance higher-order cognitive processes. In conclusion, the proposed intervention, grounded in the diagnostic findings, could contribute to strengthening existing competencies and developing new ones, fostering autonomy, critical thinking, and reflective engagement with the information and knowledge available to them.

Keywords: pedagogical proposal, critical thinking, competencies, reflection.

Introducción

El pensamiento crítico se ha consolidado como una competencia esencial en el ámbito educativo contemporáneo, reconociéndose como un pilar fundamental para el desarrollo académico, profesional y personal de los individuos. En este contexto, la presente investigación tiene como finalidad explorar y proponer estrategias pedagógicas innovadoras que fortalezcan el pensamiento crítico en los estudiantes de posgrado de una universidad pública de Lima.

En un mundo caracterizado por desafíos y complejidades crecientes, la capacidad de analizar, evaluar y resolver problemas de manera crítica y reflexiva resulta imprescindible (Osorio Echeverri, 2020). En el ámbito universitario, el desarrollo del pensamiento crítico constituye un aspecto relevante de la formación, debido a su relación con procesos como la toma de decisiones y la solución de problemas (Tabares-Díaz et al. 2020). En respuesta a esta necesidad, el presente estudio propone estrategias cognitivo-interpretativas, que integran elementos de la cognición y la interpretación, para potenciar el pensamiento crítico en los maestrandos.

Mediante un enfoque interdisciplinario que combina la teoría cognitiva con la interpretación de contextos académicos y profesionales, se diseñaron y aplicaron estrategias innovadoras orientadas a fomentar la reflexión, el análisis crítico y la argumentación. Esta investigación busca no solo contribuir al avance del conocimiento en el ámbito del pensamiento crítico y la educación superior, sino también proporcionar herramientas prácticas y efectivas para los docentes y directivos de la Escuela de Posgrado de una universidad pública de Lima.

El propósito final consiste en mejorar la calidad de la formación académica y profesional de los estudiantes, fortaleciendo sus competencias para abordar los retos del entorno contemporáneo de manera crítica y fundamentada.

El estudio aborda el desarrollo del pensamiento crítico (PC) en los estudiantes de la Escuela de Posgrado de una universidad pública de Lima, con énfasis en estrategias cognitivo-interpretativas. Considerando que la información y el conocimiento están en constante cambio, el PC resulta esencial para analizar, filtrar y seleccionar datos relevantes. Además, permite la comprensión de problemas complejos, la construcción de opiniones propias y la toma de decisiones fundamentadas, características esenciales de ciudadanos libres y responsables.

Sin embargo, investigaciones como las de Blanco-López et al. (2017) y Steffens et al. (2017) destacan las deficiencias en el desarrollo del PC en la educación superior debido al enfoque tradicional centrado en la memorización y transmisión de información, en lugar de fomentar habilidades y actitudes críticas. Tabares-Díaz et al. (2020), subrayan que el PC es vital para afrontar desafíos contemporáneos y fortalecer destrezas, como la comunicación, la comprensión del entorno y la acción ética.

A nivel nacional, Núñez-Lira et al. (2020) identificaron importantes debilidades en el desarrollo del pensamiento crítico en estudiantes de educación secundaria, asociadas con limitaciones en las estrategias didácticas empleadas por los docentes. Los autores evidenciaron dificultades relacionadas con el razonamiento, la argumentación y la toma de decisiones, así como carencias de herramientas cognitivas para realizar una lectura crítica. Estos hallazgos resaltan la necesidad de fortalecer las estrategias pedagógicas orientadas al desarrollo del razonamiento, la reflexión y la capacidad de cuestionamiento

El desarrollo del pensamiento crítico (PC) debe asumirse como un objetivo transversal en la educación, promoviendo la reflexión, la ética y el respeto a la diversidad de ideas, pilares fundamentales para construir una sociedad más crítica y responsable. En este contexto, se plantea la elaboración de una propuesta pedagógica dirigida al fortalecimiento del PC en los maestrandos del tercer ciclo de la mención en Docencia Universitaria del programa de posgrado de una universidad pública de Lima. Esta iniciativa busca responder a las necesidades actuales de formación integral, promoviendo competencias que permitan a los estudiantes enfrentar los desafíos del entorno académico y profesional con una perspectiva crítica y reflexiva.

Diversos estudios indican que el pensamiento es inherente al ser humano. Etimológicamente, la palabra pensamiento proviene del latín pensare, que alude a la acción de reflexionar y valorar, práctica que ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes. En la antigua Grecia, el pensamiento filosófico alcanzó un desarrollo significativo con figuras como Sócrates, Platón y Aristóteles, quienes sentaron las bases para una reflexión sistemática y crítica (Altuve, 2010).

El pensamiento crítico, como una dimensión particular del pensamiento filosófico, deriva de los términos griegos kritikos y latinos criticus, que hacen referencia a la capacidad de discernir y juzgar. En la Edad Moderna, Immanuel Kant destacó el pensamiento crítico como un proceso en el cual la razón genera un conocimiento fundamentado que debe ser sometido a la crítica para su validación (Saladino, 2012). Durante el Renacimiento, textos como el Manifiesto de los Iguales de Sylvain Maréchal y Gracchus Babeuf fortalecieron esta perspectiva crítica dentro del marco del pensamiento de la Ilustración.

En el ámbito educativo, el estudio sistemático del pensamiento crítico comenzó en la década de 1960 con autores como Robert Ennis, quien lo definió como un proceso complejo que abarca tres dimensiones: lógica, criterial y pragmática. Asimismo, Benjamin Bloom, a través de su taxonomía, estableció niveles de capacidades cognitivas desde las más básicas hasta las más avanzadas (Bezanilla-Albisua et al. 2018)

En América Latina, la reflexión crítica ha desempeñado un papel relevante en procesos sociales y políticos. Durante el siglo XIX, líderes como Simón Bolívar, José de San Martín y José Martí sostuvieron posturas emancipadoras que cuestionaron el orden colonial y contribuyeron a fundamentar los proyectos de independencia y construcción estatal. En el siglo XX, estas perspectivas críticas se articularon con corrientes político-filosóficas europeas —particularmente el marxismo y el pensamiento gramsciano— e influyeron en enfoques pedagógicos orientados a la transformación social. En esta línea, autores latinoamericanos como José Carlos Mariátegui y Augusto Salazar Bondy aportaron una mirada contextualizada sobre las luchas sociales y educativas en la región.

La psicología cognitiva ha identificado diversos componentes y habilidades relacionados con el desarrollo del pensamiento crítico. En este sentido, Osorio Echevarri (2020) señala que la psicología cognitiva aborda el pensamiento crítico principalmente como una habilidad de dominio cognitivo, vinculada con procesos como la resolución de problemas y la toma de decisiones. Asimismo, el desarrollo histórico del pensamiento crítico puede comprenderse a partir de tres “olas” de investigación y práctica propuestas por Richard Paul:

Primera ola: centrada en la lógica, la argumentación y el razonamiento;

Segunda ola: orientada a ampliar el pensamiento crítico hacia diferentes ámbitos educativos y su relación con procesos como la resolución de problemas y el pensamiento creativo;

Tercera ola: dirigida hacia una concepción más integral, rigurosa y comprehensiva del pensamiento crítico, que busca articular los aportes de las etapas anteriores (Paul, como se citó en Suárez González et al. 2018).

En la primera ola, desarrollada principalmente desde la filosofía y la lógica, se enfatizan la argumentación, el razonamiento, la persuasión y el análisis de falacias. La segunda ola amplía el campo de estudio hacia la enseñanza del pensamiento crítico en diferentes niveles y disciplinas, así como hacia su relación con la resolución de problemas, el pensamiento creativo y otros procesos. Finalmente, la tercera ola busca integrar los aportes de las anteriores mediante una concepción más amplia y rigurosa del pensamiento crítico, incorporando criterios intelectuales y considerando la interacción entre pensamiento, emociones y valores (Paul, como se citó en Suárez González et al. 2018). Esta evolución permite comprender el pensamiento crítico no únicamente como un conjunto de habilidades lógicas, sino como un proceso complejo que requiere integrar diferentes dimensiones del razonamiento y de la actuación humana.

El cognitivismo contribuye al pensamiento crítico mediante habilidades cognitivas que promueven un análisis objetivo y pertinente, lo cual facilita la resolución de problemas en diferentes contextos (Osorio Echeverri, 2020).

Según Suárez González et al. (2018), el pensamiento crítico comprende diversas habilidades relacionadas con el razonamiento y la reflexión. En particular, Facione (2007) identifica seis habilidades cognitivas esenciales: interpretación, análisis, evaluación, inferencia, explicación y autorregulación. Estas habilidades permiten comprender información, analizar relaciones, valorar evidencias, formular conclusiones, justificar razonamientos y supervisar el propio proceso de pensamiento.

Entre las principales habilidades del pensamiento crítico destacan:

Interpretación. Consiste en comprender y expresar el significado de experiencias, datos, acontecimientos, juicios, convenciones, creencias, reglas o criterios.

Análisis. Implica identificar las relaciones de inferencia reales o supuestas entre afirmaciones, preguntas, conceptos, descripciones u otras formas de representación.

Evaluación. Comprende la valoración de la credibilidad de afirmaciones o representaciones y de la fuerza lógica de las relaciones inferenciales.

Inferencia. Consiste en identificar y asegurar los elementos necesarios para formular conclusiones razonables, considerando la información disponible y la evidencia pertinente.

Explicación. Se refiere a la capacidad de presentar los resultados del razonamiento de manera coherente y justificarlos mediante argumentos, procedimientos y evidencias.

Autorregulación. Comprende el monitoreo consciente de las propias actividades cognitivas y de los elementos utilizados en el razonamiento, con la finalidad de verificar, cuestionar o corregir el propio proceso de pensamiento.

Además, según Paul y Elder (2003), el pensamiento crítico constituye un proceso autodirigido, autodisciplinado, autorregulado y autocorrectivo que requiere el cumplimiento de estándares rigurosos de calidad. Este proceso comprende ocho elementos del razonamiento:

1.      Propósitos,

2.      Preguntas,

3.      Información,

4.      Inferencias,

5.      Conceptos,

6.      Supuestos,

7.      Implicaciones

8.      Puntos de Vista.

La articulación de estos elementos permite analizar y evaluar el razonamiento de manera sistemática, favoreciendo la resolución de problemas, la toma de decisiones y la comunicación fundamentada de las ideas.

En cuanto a las estrategias cognitivo-interpretativas, estas pueden entenderse como recursos pedagógicos orientados a favorecer los procesos de aprendizaje de los estudiantes. En este sentido, se vinculan con la didáctica universitaria, entendida como una didáctica específica que se ocupa de los procesos de enseñanza en el nivel superior y busca posibilitar el aprendizaje de los estudiantes (López-Gutiérrez et al., 2017). Dichas estrategias implican la implementación de un plan intencional que incorpore actividades cognitivas orientadas a la adquisición y construcción de conocimientos (Maldonado-Sánchez et al., 2019).

Las estrategias pueden clasificarse en diversos tipos:

Cognitivas: Ayudan al estudiante a organizar su actividad de estudio, identificar sus capacidades y mejorar su proceso de aprendizaje (Klimenko, 2009).

Interpretativas: Promueven la reflexión y el uso crítico de la información proveniente de textos, fomentando la formación de ciudadanos comprometidos y reflexivos (Ardila-Moreno & Bracho-Pérez, 2020).

En el presente estudio, se asumen como estrategias cognitivo-interpretativas las siguientes:

  1. Cuadro sinóptico: Organiza información jerárquica de lo general a lo particular mediante llaves. Fomenta la clasificación y comprensión de conceptos. Pasos: identificar conceptos generales, derivar los secundarios, establecer jerarquías y utilizar llaves.
  2. Mapa cognitivo de cajas: Representa información en recuadros jerárquicos. Es ideal para sintetizar conceptos generales.
  3. Síntesis: Identifica ideas principales y las interpreta. Pasos: lectura general, selección de ideas principales, eliminación de información irrelevante y redacción final.
  4. RA-P-RP (Respuesta anterior-pregunta-respuesta posterior): Construye significados en tres momentos: plantear preguntas, responder con conocimientos previos y revisar tras análisis del texto.
  5. Pregunta guía: Facilita la comprensión global de un tema mediante preguntas clave. Implica formular interrogantes, analizar textos y sintetizar información.
  6. Lista de cotejo: Instrumento para evaluar desempeños específicos de manera dicotómica (sí/no). Pasos: definir criterios, establecer indicadores y evaluar.
  7. Exposición oral: Estrategia para comunicar ideas ante una audiencia. Incluye seleccionar temas relevantes, organizar puntos clave y practicar previamente.
  8. Matriz de inducción: Compara elementos para identificar patrones y extraer conclusiones. Pasos: identificar elementos, analizar información y verificar conclusiones.
  9. Método del problema moderado: Propone problemas para resolver mediante investigación y análisis. Incluye fases como planteamiento, solución grupal y discusión.
  10. Modelo didáctico operativo: Integra experiencias vivenciales, conceptualización, documentación y aplicación práctica.
  11. Debate: Competencia argumentativa estructurada en equipos. Requiere investigación previa y análisis crítico.
  12. PNI) (positivo, negativo, interesante: Analiza temas considerando aspectos positivos, negativos y curiosidades. Facilita juicios equilibrados y decisiones fundamentadas.

Método

El estudio corresponde al paradigma sociocrítico, con un enfoque proyectivo y un diseño holístico, dado que los cambios generados se orientaron hacia la reflexión y la acción de los 114 participantes, seleccionados mediante un muestreo probabilístico. En la fase de diagnóstico, se utilizó un cuestionario validado por juicio de expertos. Además, se realizó un análisis de la validez de constructo mediante un análisis factorial de los 42 ítems del cuestionario, los cuales fueron organizados en 10 factores o dimensiones subyacentes. El análisis reveló una varianza explicada del 87.186 % (ver Tabla 2). Este resultado indica que el cuestionario es eficaz para explicar la variabilidad del pensamiento crítico en estudiantes universitarios, con un margen de error del 12.814%.

En cuanto a la confiabilidad, el valor del Alfa de Cronbach calculado para medir el pensamiento crítico en estudiantes universitarios de posgrado de una universidad pública de Lima fue en general satisfactorio, lo que demuestra que el instrumento utilizado presenta una alta fiabilidad y coherencia interna. Al analizar las seis dimensiones, se observó que la primera dimensión presentó el valor más bajo de fiabilidad (0.799), mientras que la quinta dimensión alcanzó el valor más alto (0.909).

Resultados

Luego de aplicar el instrumento de investigación (cuestionario), se obtuvo la siguiente información referente a la variable pensamiento crítico.

Tabla 1

 Valoración del Cuestionario sobre el Pensamiento Crítico

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Tabla 2

 Clasifica por categorías el tema

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Tabla 3

 Decodifica el tema

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Tabla 4

Aclaración del tema

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Tabla 5

 Análisis descriptivo de la dimensión interpretación

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Tabla 6

Examina ideas

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Tabla 7

Identificar argumentos principales y secundarios

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Tabla 8

Análisis descriptivo de la dimensión análisis

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Tabla 9

Establecer criterios de valoración

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Tabla 10

Evaluar la credibilidad de las afirmaciones

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Tabla 11

Análisis descriptivo de la dimensión evaluación

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Tabla 12

Cuestionar la conclusión

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Tabla 13

Extracción de las conclusiones

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Tabla 14

Análisis descriptivo de la dimensión inferencia

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Tabla 15

Describir métodos y resultados

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Tabla 16

Justificar procedimientos

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Tabla 17

Proponer y defender con buenas razones las explicaciones

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Tabla 18

Análisis descriptivo de la dimensión explicación

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Tabla 19

Autocontrol

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Tabla 20

Autocorrección

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Tabla 21

Análisis descriptivo de la dimensión autorregulación

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Tabla 22

Cuadro de concordancia entre el diagnóstico y la propuesta de solución y mejora

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Discusión

La discusión de los resultados obtenidos en el presente estudio permite analizar los procesos pedagógicos desarrollados por los estudiantes de posgrado de una universidad pública de Lima. Se evidenció que los participantes presentan fortalezas que favorecen el desarrollo del pensamiento crítico. Sin embargo, en distinta magnitud, algunos muestran dificultades en la ejecución de actividades específicas, las cuales limitan su comprensión o condicionan sus criterios para evaluar el material que emplean, tanto durante su formación académica como en su futura práctica pedagógica. Asimismo, se identificaron áreas de mejora y oportunidades para potenciar sus habilidades cognitivas. En ese sentido, el diseño de una estrategia de intervención, como la propuesta en este estudio, podría contribuir a fortalecer las competencias existentes y consolidar otras nuevas, promoviendo la autonomía y una postura crítica y reflexiva frente a la información y el conocimiento disponibles.

En relación con las dimensiones del pensamiento crítico, en interpretación los resultados muestran que la mayoría de los participantes evidencia un desempeño favorable en la identificación de ideas principales, el reconocimiento de características y el ordenamiento de información, lo que refleja consistencia en estas habilidades. No obstante, el 44.7% presenta un nivel moderado en la interpretación del contenido y en la comprensión de la información, mientras que un porcentaje significativo manifiesta dificultades en dichos aspectos. Estas diferencias podrían explicarse por factores individuales, como la experiencia previa, el estilo de aprendizaje y la motivación, tal como lo señalan Tabares-Díaz et al. (2020). En esta línea, García Martínez (2015) destaca la importancia de implementar estrategias y recursos educativos orientados al fortalecimiento de la comprensión lectora.

Respecto a la dimensión análisis, se observó que el 43% de los participantes alcanzó un nivel regular en el reconocimiento de juicios, la identificación de argumentos y la organización del contenido. Estos hallazgos evidencian la necesidad de reforzar las habilidades analíticas en los maestrandos, debido a que constituyen una base fundamental para el desarrollo de un pensamiento crítico sólido. En concordancia con ello, Jiménez et al. (2021) señalan que el empleo de estrategias didácticas basadas en el análisis de casos favorece el desarrollo de habilidades del pensamiento crítico, particularmente la inferencia, la explicación y la evaluación.

En la dimensión evaluación, el 34.2% demostró un nivel regular, lo que sugiere una comprensión básica para identificar ideas principales y valorar la solidez de las premisas. Sin embargo, la variabilidad observada en la profundidad y precisión de estas habilidades evidencia diferencias relevantes en el desarrollo del pensamiento crítico entre los estudiantes. En este sentido, Ossa-Cornejo et al. (2018) señalan la importancia de fortalecer habilidades específicas del pensamiento crítico, particularmente aquellas relacionadas con el análisis, la indagación y la evaluación de la información.

Por su parte, la dimensión inferencia mostró resultados favorables, dado que la mayoría de los participantes evidenció un alto nivel en la anticipación de conclusiones, la identificación de problemas y la articulación con conocimientos previos. Estos hallazgos revelan un desempeño avanzado en una competencia clave del pensamiento crítico, lo cual coincide con lo propuesto por Facione (2007), quien considera la inferencia como una de las habilidades fundamentales del pensamiento crítico, relacionada con la identificación de elementos necesarios para formular conclusiones razonables y fundamentadas.

En la dimensión explicación, los resultados indicaron que la mayoría de los participantes alcanzó un nivel regular en la descripción de métodos, la justificación de procedimientos y la formulación de argumentos. Esto evidencia un manejo adecuado de la coherencia y claridad necesarias para comunicar información de manera efectiva. Al respecto, Wale y Bishaw (2020) señalan que la dimensión explicación del pensamiento crítico comprende la capacidad de presentar resultados, justificar procedimientos y formular argumentos de manera fundamentada, aspectos necesarios para comunicar y sustentar adecuadamente las ideas.

Finalmente, en la dimensión autorregulación, se identificó un nivel regular en el autocontrol y la autocorrección en la mayoría de los participantes. No obstante, también se observó que algunos estudiantes presentan dificultades en la gestión y control de su propio aprendizaje, lo cual puede afectar su desempeño académico. Al respecto, Zimmerman (2002) sostiene que el aprendizaje autorregulado implica que los estudiantes participen activamente en su propio proceso de aprendizaje mediante acciones de planificación, supervisión y autorreflexión, permitiéndoles evaluar su desempeño y realizar los ajustes necesarios para mejorar sus resultados.

En síntesis, los resultados obtenidos enfatizan la necesidad de implementar estrategias pedagógicas específicas y contextualizadas para fortalecer cada dimensión del pensamiento crítico. Dichas estrategias deben considerar las diferencias individuales, promover el desarrollo sistemático de habilidades cognitivas y asegurar una formación integral que prepare a los maestrandos para afrontar los desafíos académicos y profesionales con un pensamiento crítico sólido, autónomo y reflexivo.

Conclusiones  

El pensamiento crítico es esencial para el desarrollo académico y profesional, ya que permite interpretar, analizar, evaluar y construir argumentos sólidos frente a los desafíos contemporáneos. Su fortalecimiento requiere la aplicación de estrategias pedagógicas, como debates, talleres colaborativos y análisis crítico de textos, orientadas a promover la comprensión lectora, el rigor académico y la capacidad de proponer soluciones fundamentadas. Asimismo, la objetividad, el equilibrio emocional y el uso de ejemplos reales constituyen elementos clave para consolidar esta competencia, la cual resulta transversal a diversas disciplinas y favorece la toma de decisiones informadas en distintos contextos.

Respecto a los participantes, se evidenció que presentan fortalezas que contribuyen al desarrollo del pensamiento crítico; sin embargo, algunos experimentan dificultades en actividades específicas que limitan su comprensión y su capacidad para evaluar críticamente el material empleado, tanto en su proceso formativo como en su futura práctica pedagógica. Aun así, se identificaron oportunidades de mejora para potenciar sus habilidades cognitivas.

En ese sentido, el diseño de una estrategia de intervención, como la propuesta en este estudio, puede fortalecer las competencias existentes y desarrollar nuevas, promoviendo la autonomía y una actitud crítica y reflexiva frente a la información y el conocimiento disponibles.

Contribución de autoría
Cecilia Arbieto Cortez (CAC):
conceptualización, metodología, investigación, análisis formal, redacción del borrador original y redacción, revisión y edición.

La autora aprobó la versión final del manuscrito y asume responsabilidad por su contenido e integridad.

Conflicto de intereses
La autora declara no tener conflictos de intereses financieros, institucionales, profesionales o personales que pudieran haber influido en el desarrollo, los resultados o la publicación del estudio.

Responsabilidad ética
La investigación se realizó respetando los principios éticos aplicables a estudios con seres humanos. La participación fue voluntaria y se garantizó la confidencialidad y protección de la identidad de los participantes. Se obtuvo el consentimiento informado previo a su participación.

Declaración sobre el uso de inteligencia artificial
La autora declara que no utilizó herramientas de inteligencia artificial generativa ni modelos de lenguaje de gran escala (LLM) para la generación o redacción del contenido científico del manuscrito.

Financiamiento
La investigación fue autofinanciada por la autora y no recibió financiamiento externo.

Correspondencia
Cecilia Arbieto Cortez:
Cecilia.arbieto@unmsm.edu.pe

Referencias

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Trayectoria

Cecilia Arbieto Cortez
Estudió en la Universidad César Vallejo, donde también se desempeña como docente. Es Magíster y Doctora en Educación, con una destacada trayectoria profesional. Ha trabajado en la Dirección de Formadores de Docentes de Educación Secundaria en Servicio (DIFODS) y en la Escuela de Posgrado de la Universidad Enrique Guzmán y Valle, sede La Molina. Asimismo, fue docente en la Universidad Faustino Sánchez Carrión de Huacho y en el Programa PROCASE de la UNE.

Cuenta con 30 años de experiencia como docente en el Ministerio de Educación, incluyendo su labor como Acompañante Pedagógico para el Programa de Soporte Pedagógico de la UGEL 04 Comas. Además, enseñó el idioma quechua en la Escuela Nacional Superior de Folclore "José María Arguedas" en Lima. Es integrante del Comité de Calidad del Programa de Maestría en Ciencias de la Educación de la Escuela de Posgrado de la UNE, contribuyendo activamente a la mejora de este programa académico.